Un día para recordar
Cada día que pasa en mi vida es mejor que el anterior, cada agujero, cada bache, cada problema solucionado es la confirmación de que aunque sea un pobre desgraciado y no tenga donde caerme muerto, siempre me enfrentaré a los problemas e intentare superarlos con la mayor de las sonrisas en la cara.
En mi incansable busqueda por la felicidad puse rumbo a Alemania, donde no me fue nada mal y conseguí varias de las cosas que estaban en mi lista de cosas que hacer antes de los 30: ganar un MS y dispararle a Tim Monterssor en la cara.
Como parte de ese sueño, una imagen vale mas que mil palabras y dos mas de dos mil y ahora mismo no tengo muchas palabras para expresar como me siento, pero felicidad seguro que es una de ellas.

